Desahucios y reclamaciones

desahucios y reclamaciones

Qué es y qué pretende un desahucio

Un desahucio es la acción legal llevada a cabo por un propietario o arrendador para despedir a un inquilino o arrendatario. Los objetivos del desahucio pueden ser, por una parte, recuperar la propiedad y, por otra, realizar diversas reclamaciones que, comúnmente, tienen relación con el pago de cantidades no adeudadas por el inquilino según el contrato de arrendamiento.

Cualquier propietario recuerda que con la antigua legislación un proceso de desahucio podía alargarse hasta dos años en determinados casos. Sin embargo, hoy en día es sumamente improbable que eso ocurra, aunque a veces se sobreestima la rapidez del nuevo procedimiento, ya que unas veces no se tiene en cuenta el anquilosamiento que provoca la excesiva burocratización del sistema, mientras que en otras ocasiones concurren ciertas causas de índole extrajurídica que frenan el normal desarrollo del procedimiento. Con todo, actualmente un desahucio puede durar unos tres o cuatro meses, es decir, una cuarta parte del tiempo que era necesario antaño.

Motivos del desahucio

La Ley de Arrendamientos Urbanos contempla diversos motivos por los cuales se puede iniciar un procedimiento de desahucio tras la rescisión del contrato: a) el impago de la renta u otra cantidad que corresponda pagar por ley al inquilino (IBI, suministros, fianza…); b) el subarriendo o cesión del inquilino sin consentimiento del arrendador; c) la producción de daños en el inmueble con la intención de causar deliberadamente un perjuicio; d) la ejecución de obras para las cuales sea necesario el consentimiento del arrendador; e) la realización de actividades molestas, nocivas, insalubres, peligrosas o ilícitas; f) el hecho de que el inmueble deje de estar destinado de forma primordial a ser la vivienda permanente del inquilino. En general, puede solicitarse la finalización de un contrato si existe algún tipo de incumplimiento de lo que en él se especifique.

Procedimiento

Cuando no es posible un acuerdo amistoso entre las partes, el primer paso en un procedimiento de desahucio es la interposición de una demanda. Cuando esta se admite a trámite, el juzgado emite un decreto para notificar al inquilino el contenido exacto de la demanda y las fechas del juicio (caso de celebrarse) y del lanzamiento (el desalojo propiamente dicho). En caso de que se le estén reclamando cantidades no pagadas, es necesario informar al inquilino de la posibilidad de enervar el desahucio, es decir, de detener el proceso pagando lo que deba a fin de permanecer en el inmueble.

Si el inquilino se opone a la demanda se celebra el juicio, pero también puede no contestar, en cuyo caso el proceso finalizará con un nuevo decreto. Aquí existen diversas posibilidades, que surgen de combinar el hecho de permanecer o no en el inmueble y el de satisfacer o no el pago de la deuda. El proceso culmina con una resolución judicial y, generalmente, el posterior lanzamiento, que tiene sus propias fases: apertura de puerta, evacuación, cambio de cerradura, entrega de llaves, etc.

Es esencial asesorarse profesionalmente ante un procedimiento de desahucio y sus posibles reclamaciones, ya que las particularidades de cada caso pueden dar lugar a cursos de acción diferentes y es necesario que todas las partes puedan hacer valer sus derechos y recibir un trato justo.

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