Uso de móviles al volante: el gran desafío para la seguridad vial

Seguridad vial

Desde el pasado lunes, 16 de septiembre, y hasta el próximo domingo, 22 de septiembre, la Dirección General de Tráfico (DGT) lleva a cabo una campaña de intensificación de la vigilancia con el fin de concienciar a los conductores y la ciudadanía en general de los peligros que suponen las distracciones mientras se conduce un vehículo. Según la propia DGT, un 26% de los accidentes con víctimas ocurridos a lo largo de 2018 fueron debidos a distracciones. En ellos fallecieron 446 personas y cerca de 2.000 resultaron heridas gravemente.

 

Según un informe de la misma fuente una de las principales causas de estas distracciones hay que buscarla en los dispositivos móviles —fundamentalmente teléfonos—, cuyo uso indebido multiplicaría por cuatro las probabilidades de sufrir un accidente de tráfico, riesgo equiparable al que produce la conducción bajo los efectos de drogas como, por ejemplo, el alcohol. Según la “Encuesta europea sobre las actitudes de seguridad de los usuarios de la carretera” (ESRA), llevada a cabo en 2015, la mayoría de los interpelados era consciente de estas circunstancias y, sin embargo, declaró hacer caso omiso del peligro que supone hablar mientras se conduce o, simplemente, consultar el teléfono.

 

En este contexto, la DGT hace un llamamiento a la responsabilidad de los ciudadanos para que se disuada a los conductores de utilizar los dispositivos móviles mientras se conduce; para concienciar a los peatones de los peligros que conlleva para ellos también transitar por la vía pública sin atender debidamente; y para que se comprenda que las opciones de “manos libres” son solo menos peligrosas y no eliminan por completo los riesgos.

 

Actualmente, la Ley de Seguridad Vial considera este tipo de actitudes como infracción grave, sancionable con 200€ y la pérdida de 3 puntos en el carnet de conducir. Para Daniel Vosseler, de Vosseler Abogados, es muy posible que acabe por crearse un tipo penal relacionado con el uso del móvil (“se podría hablar de delito contra la seguridad del tráfico e incorporarlo desde el artículo 379 del Código Penal”, según señaló), como ya lo existe en relación al consumo de alcohol u otras drogas. Según el letrado, la falta de conciencia sobre el uso de móviles es el gran desafío de la década en materia de seguridad vial. En su opinión, el trabajo realizado en el caso del consumo de alcohol ha sido positivo en líneas generales, pero el abordaje de la cuestión no puede apoyarse solo en medidas represivas —a las que, dicho sea de paso, podría sumarse próximamente el uso de drones— sino que es necesario concienciar a la sociedad del mismo modo en que en los años noventa del siglo pasado se hizo para ganar la batalla del uso del casco para conducir ciclomotores y motocicletas.

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